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Llegada sobre las 11'30 de la mañana de este día que aunque amaneció soleado, poco a poco se fue nublando y amenazando con llover, pero para los asistentes a esta fiesta organizada por ALCISER, no fue obstáculo para llegar llenos de alegría y satisfacción a este encuentro donde seguro lo íbamos a pasar estupendamente.
Nada más llegar, ya teníamos preparada la acogida por parte de los responsables de la atención culinaria, excelentes camareros que como siempre nos atendieron con la amabilidad, prontitud, rapidez y el buen hacer que les caracteriza, sirviendo las bebidas refrescantes para ir haciendo boca, y dar tiempo a los primeros saludos de bienvenida
A continuación se nos invitó a pasar al salón, donde nos esperaban unas apetitosas "migas", con su correspondiente e imprescindible chorizo, torreszos, y una salsa deliciosa para hacer más suave la ingesta de tanto plato fuerte, además de unos aperitivos distribuidos por las mesas.
Tras el almuerzo que nos dio toda clase de fortaleza y nos quitó el frío que se iba notando en el lugar, fuimos a ver los chisqueros, ya comenzaba a lloviznar, pero nuestro afán de ver a las vaquillas, nos hizo olvidarnos del agua, y además como se puede apreciar, mas de una fue lo suficientemente precavida para evitar la lluvia.
Y ahí están, ahí las tenemos, dos maravillosos ejemplares de esta ganadería de los hermanos COLLADO RUIZ, dos vaquillas que iban a ser toreadas por un chaval que nos demostraría su arte, pericia, valor y buen hacer en el toreo....
... en este tentadero de grandes dimensiones y magistralmente acondicionado.
Pronto dejo de llover y con ánimo y ganas de pasarlo bien, fuimos ocupando posiciones en la arena mientras que comenzaba el espectaáulo, donde se hicieron corrillos de amigos charlando animadamente sobre lo hasta entonces acaecido y las perpectivas para el resto del dia que gracias a Dios, parecía despejado y brindándonos la oportunidad de pasarlo bien.
Mientras tanto se preparaba la Capea y recibíamos a los protagonistas de la misma, las mujeres aprovecharon el tiempo demostrando sus habilidades como cantantes y animadoras de esta fiesta en la finca que nos acoge hoy para nuestro esparcimiento y disfrute. Simultáneamente, los chavales y no tan chavales la emprendieron con un divertido, entretenido y disputado partido de futbol donde apenas se vieron goles gracias a la profesionalidad de dos excelentes porteros
La gente se divierte de lo lindo, se hacen trenecillos al ritmo de la música, el concejal de festejos, se une a la misma para dar ejemplo, al que le siguen un gran número de buenas gentes que entre canciones, aplausos y ritmo de cha ca chá del tren, la diversión estaba más que asegurada.
Mientras que un directivo comprobaba la dirección del viento (por eso del movimiento de los capotes) mediante una buena bocanada de humo toxico del cigarrillo con el que se deleitaba, y otro asistente al evento taurino "ahorraba" cristales de sus lentes (por aquello de la crisis), se iba aproximando la hora de la gran verdad.
Desde una posición "pevilegiada", algún que otro directivo pudo presenciar el espectáculo de la Capea. Puesto éste que mantuvo gracias a hallarse "agazapado" tras la barrera mientras se procedía a la revisión y correspondiente expulsión del recinto peligroso. Otro directivo, conocido en el mundo taurino como el "Niño de Oro y Plata" ya estaba preparándose para su gran momento de gloria, y posaba ante las cámaras con un improvisado capote color grana, por aquello de que "toto...toro tírate a lo negro y a lo colorao"
Y llega el momento de la verdad, pudimos presenciar el joven toreo de este chaval que por lo que se ve en este pequeño reportaje, apunta maneras de buen torero que con muletazos llenos de porte, señorío, destreza y arte, nos dejaron boquiabiertos a cuentos le contemplábamos.
Después de las faenas del pequeño maestro, intervinieron los demás toreros de casta, trapio, veteranía de Alciser demostrando que saben estar y con valentía, arrojo, ímpetu y solera, demostraron lo que es una verdadera Capea.
Las mujeres no iban a ser menos, en pareja también supieron engañar a la vaca, y luciéndose en todos sus pases y engaños al animal, dieron mayor realce a la fiesta.
No contentas con todo esto, nada más terminar el espectáculo, ameno, sencillo y emotivo de la capea, se dispusieron a demostrar su valía en el arte del baile, y bien organizadas, nos obsequiaron con este disciplinado evento multitudinario. Reinó en todo momento la amistad, y camaradería en todos y cada uno de los asistentes. No hubo nadie que se quedara sin hacerse un bailecito por "Sevillanas"
Ante la presencia del ganadero, la simpatía de este niño y la presencia del novillo, éste que suscribe, termina su cometido de "reportero y cronista accidental", primero por la hora y después porque de nuevo el agua nos hizo suspender las actividades al aire libre, aunque no las de bajo techo, pues seguimos comiendo, bebiendo y disfrutando de todo este ambiente tan agradable.
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